martes, 23 de julio de 2019

Vinka Jackson: la víctima que descorrió el velo de los abusos infantiles en Chile

Santiago de Chile 
Vinka Jackson chile
La psicóloga Vinka Jackson en su casa de Santiago, durante la entrevista con EL PAÍS SEBASTIÁN UTRERAS
Recibe llamadas prácticamente a cualquier hora desde diferentes lugares de Chilepara pedirle ayuda por nuevos casos de abusos sexuales contra menores y Vinka Jackson (Santiago, 1968) siempre está disponible: las 24 horas. “Si un niño despierta aterrado de madrugada con un relato horrible, su madre no puede esperar hasta el día siguiente”, explica la psicóloga infantil, que todavía no sabía ni leer cuando comenzó a ser víctima de su propio padre. Con el paso de los años, y gracias a una admirable capacidad de resistencia, se transformó en una activista incansable de la lucha contra los abusos sexuales sobre los menores.
Jackson conversa con EL PAÍS la semana en la que Chile promulgó la ley de imprescriptibilidad de este tipo de delitos, una iniciativa que ella misma lleva una década empujando. “En mi caso no hubo Justicia en el sentido tradicional, pero sigue siendo reparador, a mis 51 años, observar que una causa como la ley del derecho al tiempo para los sobrevivientes cuente con este nivel de apoyo y transversalidad”, señala sobre la normativa que fue publicada el jueves pasado por el Diario Oficial, presentada por parlamentarios de centroizquierda en 2010 y que, tras superar diversas resistencias, empujó con decisión el actual Gobierno chileno, de corte conservador. La nueva normativa no contempla la retroactividad, como hubiesen preferido las agrupaciones de supervivientes de esta lacra, pero permitirá que el paso del tiempo no se transforme en un impedimento para que las víctimas de abusos sexuales en la niñez y adolescencia denuncien en los tribunales.
hasta hace algunos días, solo los delitos que la Justicia considera de mayor gravedad, como la explotación sexual comercial de menores, tenían un plazo de prescripción de 10 años desde que la víctima cumplía la mayoría de edad. Un tiempo francamente insuficiente, según los especialistas: “Hay víctimas que logran hablar a los 40, 60 u 80 años. No puede negarse a priori esa voz y su denuncia”, señala Jackson en una larga conversación en su departamento del municipio de Providencia, en la zona oriental de la capital chilena. “Los abusadores sexuales saben desde ahora que en Chile no hay límite de tiempo para asumir su responsabilidad”, agrega la psicóloga de la Universidad de Chile y discípula de Carol Gilligan, la pionera en la ética del cuidado con la que la chilena se formó en la Universidad de Nueva York.
La mayoría de víctimas son niñas y el 80% de los casos de delitos sexuales contra menores se producen al interior de los propios hogares, frente al 15% en entorno institucional —un rubro en el que se incluyen iglesias y colegios— y al 5% en el que los abusadores son totalmente desconocidos. “Solo una de cada siete víctimas lo revela durante su niñez. Del resto, algunas en la adultez y otras, nunca”, explica la activista. Según los datos de la Fiscalía, unos 50 menores sufren abusos a diario.
Hace apenas una década, los abusos sexuales contra menores no eran una prioridad ni para las autoridades ni los ciudadanos. Fue la época en que Jackson, con residencia en EE UU, publicó su libro Agua fresca en los espejos. Abuso sexual infantil y resiliencia, el primero en su género publicado en Chile y en el que relata su brutal experiencia como víctima de su propio padre entre los cuatro y los 13 años. Tras ser madre y después de una larga terapia, el libro de 2007 se originó como una carta a su propia progenitora, a la que en diversas ocasiones intentó contarle lo que sucedía en su hogar. Intentó hablarlo, pero Vinka no podía: quedaba a medias o, directamente, no era escuchada.

Un testimonio clave para descorrer el velo de los abusos

En Agua fresca en los espejos relata los episodios de violencia física y sexual, a los que su padre alcohólico se refería con una palabra: "Esto". "De ‘esto’ no se habla, ¿me entiendes?", le decía su padre, abogado de profesión, que se suicidó cuando ella tenía 18. "Con los años, los golpes ya ni siquiera importan tanto porque una termina acostumbrándose a todo. Lo que verdaderamente necesito es que me libren de ‘lo demás’; algo para lo que, al parecer, no existen palabras en el diccionario. Yo suelo nombrarlo como ‘lo otro’ —lo adicional a las golpizas— y mi padre como ‘esto", escribe Jackson.
"Recién pude ponerle nombre a lo que me estaba sucediendo cuando leí Edipo rey", recuerda la psicóloga en una tarde invernal de Santiago. El primer libro de Jackson contribuyó a descorrer el tupido velo sobre los abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes en Chile. Poco antes, las denuncias de dos hermanas actrices y la sentencia contra un senador habían ayudado a despejar el camino.
Con Agua fresca en los espejos sucedió algo impensado, relata su autora: “Nació una especie de susurró de ‘yo también lo viví’ que cada vez se hizo más fuerte”. “Fue sobrecogedor, porque a los dos días del lanzamiento tenía colapsada la casilla de correo. Leí relatos que hacían palidecer el de Agua fresca en los espejos”. Aunque pensaba continuar en su hogar en EE UU —donde trabajaba como orientadora con niños, adolescentes y familias—, la psicóloga decidió cambiar los planes y pasar períodos más largos en su país de origen.
Por consejo de su amiga María de los Ángeles Fernández, politóloga española, en 2008 tomó 30 ejemplares y los envió a congresistas de diferentes partidos políticos para sensibilizarlos, con contadas respuestas de empatía y agradecimiento. Su trabajo comenzó a dar frutos en 2010, cuando un grupo de parlamentarios presentó el proyecto de ley que decretaba la imprescriptibilidad de este tipo de delitos, entre los que se contaba el democristiano Patricio Walker. A la presentación de la iniciativa en el Congreso chileno la acompañaron los sobrevivientes del caso Karadima, el escándalo que destapó los cientos abusos en la Iglesia católica que investiga actualmente la Fiscalía. El médico James Hamilton, víctima del sacerdote, fue el principal compañero de Jackson en la causa de derecho al tiempo.
Aunque ha pasado mucho tiempo, Jackson, madre de dos mujeres de 31 y 11 años, duerme apenas cuatro horas cada noche —la herencia de su estado de alerta permanente de la niñez— y se despierta muchos días asustada. “Recién luego de algunos segundos me calmo, miro mi entorno y me doy cuenta de que todo está bien. Que estoy en la vida que amo vivir”

lunes, 22 de julio de 2019

Chile contra la Iglesia: los abusos sexuales contra menores no prescribirán mientras viva la víctima

Tras los numerosos casos de abusos por miembros de la Iglesia, el presidente de Chile ha impulsado la medida para evitar que los acusados queden libres sin ser juzgados. 

Noticias relacionadas

Sebastián Piñera ha dado un paso de gigante contra los abusos sexuales a menores con la aprobación de una ley que hace que este tipo de delitos no prescriban hasta la muerte de la víctima. Tras los numerosos y polémicos casos sacados a la luz sobre abusos por parte de miembros de la Iglesia en el país, el presidente de Chile ha decidido impulsar esta medida para evitar que los acusados queden libres sin pasar por un juicio. 
"A partir de hoy, el paso del tiempo no será nunca más un cómplice de los abusadores de nuestros niños, ni un aliado de la impunidad (...) la responsabilidad de los que abusan de nuestros niños será imborrable, igual como es imborrable el dolor que ellos causaron", afirmó Sebastián Piñera durante un acto en la sede del Parlamento Nacional.
Antes de la nueva legislación, promulgada el pasado jueves, los delitos sexuales contra menores de edad tenían un plazo de prescripción de entre 5 y 10 años desde que la víctima alcanzaba la mayoría de edad si no denunciaba, algo muy habitual. 
Vinka Jackson y James Hamilton en su vídeo pidiendo la imprescriptibilidad de los delitos de abusos sexuales a menores.
"El silencio se debe al miedo, a la culpa, a la vergüenza, a los traumas, al sufrimiento y también al abuso de poder, porque detrás de los abusos sexuales muchas veces hay abusos de poder, manipulación, redes de encubrimiento", aseguró el mandatario en declaraciones recogidas por Ef

viernes, 5 de julio de 2019

NO SE PONEN PLAZOS PARA PERSEGUIR PENALMENTE A QUIEN COMETA UN DELITO DE ÍNDOLE SEXUAL CONTRA UN MENOR


La Cámara de Diputados despachó el proyecto de ley que señala que no podrán prescribir los delitos sexuales contra menores de edad. La iniciativa fue aprobada por 137 votos a favor y quedó lista para convertirse en ley.
 1 138
El proyecto fue aprobado después que la comisión mixta zanjara las diferencias entre ambas Cámaras y se resolviera quitar la violación con resultado de homicidio dentro de los delitos declarados como imprescriptibles. Según se explicó, su eliminación obedece a que, habiendo un homicidio de por medio, la víctima no podrá hacer ejercicio de su derecho de reclamación ante los tribunales de justicia.
Pero un segundo punto generó más polémica. Y es que finalmente se determinó que la ley no se aplicaría de manera retroactiva. Si bien el fondo de la medida era compartido por el Senado, se indicó que no es viable dada la necesidad de respetar el principio jurídico que rige al país en materia penal, que establece que las leyes comienzan a regir solo al momento de su entrada en vigencia oficial.
La imprescriptibilidad
La iniciativa señala que no se limitarán los plazos para perseguir penalmente a quien cometa un delito de índole sexual contra un menor, es decir, el delito no podrá prescribir. Con esto, las víctimas podrán realizar su denuncia en tribunales cuando se sientan preparadas, sin la presión del paso del tiempo ni de periodos preestablecidos.
Pero además, amplía la posibilidad de ejercer acciones civiles para una reparación adecuada hacia las víctimas, tanto contra quienes cometieron el delito como contra terceros responsables por el hecho ajeno (instituciones o personas que caigan en encubrimiento).
Así, se marcará un “antes y un después”, dijo el ministro Larraín, quien manifestó que “ahora cada vez que alguien quiera abusar de un niño o una niña tendrá que pensarlo dos veces, ya que podrá ser perseguido penalmente durante toda su vida, sin importar cuánto tiempo pase”.
Los nuevos delitos imprescriptibles
El proyecto señala que no prescribirá la acción respecto del secuestro o sustracción de un menor, así como la tortura, apremios ilegítimos o tratos crueles, inhumanos o degradantes, todos ellos con ocasión de un acto de violación, acceso carnal a un menor, estupro u otros delitos sexuales.
Asimismo, no serán prescriptibles los propios delitos de violación; acceso carnal a un menor de edad; introducción de objetos de cualquier índole para un acto sexual o el uso de animales; abuso sexual; y obligar a ver acciones de significación sexual, ver o escuchar pornografía o presenciar espectáculos de dicha índole.
También serán imprescriptibles los casos en que se participe en la elaboración de material pornográfico donde estén involucrados menores; facilitar la prostitución de menores; quien acepte realizar actos sexuales en un marco de prostitución infantil o adolescente; el tráfico de menores, en relación con la explotación sexual; y el robo con violencia, en cuanto a la violación, cuando al momento de la perpetración del hecho la víctima fuese menor de edad.
“Abrazo eterno amigo hermano, warrior, valiente y rebelde. El año 2010 me dijiste ya no estamos más solos, sino juntos en esto. Y así ha sido. Gracias por la fuerza contumaz, tu saber, por el cariño, la paciencia y el cuidado como decisión cotidiana”.
La frase es una respuesta de Vinka Jackson, la psicóloga que ha dedicado gran parte de su vida a la prevención del abuso sexual infantil a James Hamilton -uno de los tres denunciantes de Fernando Karadima- un par de horas después de que la Cámara de Diputados aprobara ayer por 137 votos a favor, y dos abstenciones, el informe de la comisión mixta que resolvía algunas diferencias con el Senado sobre el proyecto que declara imprescriptibles los delitos sexuales contra menores de edad.
El diálogo que se dio vía Twitter fue uno de los tantos que se pudieron ver en redes sociales para celebrar el respaldo a la iniciativa que quedó lista para convertirse en ley: Juan Carlos Cruz, el diputado Matías Walker, la senadora Carolina Goic y el propio ministro de Justicia, Hernán Larraín, también hicieron lo suyo. (La Tercera)

lunes, 1 de julio de 2019

Alerta por crecimiento de casos de violencia sexual infantil


Con cierta frecuencia la sociedad chilena se impacta al conocer denuncias de abusos sexuales contra menores de edad. Los niños son víctimas de estos ataques en sus casas, en el colegio o en otros lugares donde nunca se creería podría ocurrirles algo semejante.
Según un informe estadístico de la Fiscalía Regional, durante los primeros tres meses de este año los delitos sexuales aumentaron en un 32,7 por ciento, ingresando 73 denuncias en comparación a los 55 casos consignados en el mismo período del año pasado.
Mayoritariamente las acciones son cometidas por parientes o cercanos a la familia, adultos que aprovechan esta cercanía y el poder -sustentado en el miedo- que ejercen sobre los niños.
Una excepción constituye la denuncia y posterior detención de dos sujetos adultos, que drogaron, abusaron y violaron a dos niñas de 13 y 14 años, a quienes recogieron de la vía pública en circunstancias que se encontraban bajo los efectos del alcohol y trasladaron hasta un domicilio en el barrio Prat donde consumaron el delito, en complicidad con una mujer mayor de edad.
Considerando las características que ha ido asumiendo la sociedad hoy en día, adquiere relevancia una educación sexual más temprana, orientada, principalmente, a que los niños puedan diferenciar actitudes que puedan ser dañinas para ellos por parte de personas conocidas o extrañas. Esta tarea recae, en esencia, en el sistema educacional.
Junto con lo anterior, a los padres les corresponde un rol preponderante. Por ello, deben prepararse para responder en forma adecuada y sin alarmarse de las inquietudes de sus hijos, pero, sobre todo, tienen que estar atentos a las señales que puedan entregar los niños, que permitan detener a tiempo un posible abuso sexual.